
CARACOLERAS
La vida como experimento

Nuestro trabajo quiere contribuir a través del Teatro del oprimido a la transformación social en todas las esferas de la vida donde se manifiesta la injusticia.
Intentamos constantemente crear e invitar a otros a crear; cuestionar qué está detrás de lo que creamos; salir de las zonas de comfort; ampliar los registros de las historias y lxs sujetxs de la creatividad; dialogar; conocer otras vidas; compartir experiencias.
Creemos que la creatividad no debe ser un privilegio, sino un “modo de existencia posible”, una práctica cotidiana y colectiva expansiva, que desde la individualidad alcance otros lugares, otras personas y otros conocimientos y sensibilidades que permitan el replanteamiento de las posiciones que cada unx ocupa en los sistemas sociales (conciencia política), así como la búsqueda constante de la transformación de las injusticias, a través de una estética en función de la vida.
Sentimos que la práctica de encuentro, comprometida con lo colectivo como potencia creativa y crítica, es la vía para hacerlo.